
¿Has oído alguna vez la expresión “mente trastornada”?
mayo 14, 2026El Señor tiene el poder de cambiar vidas por completo. No obstante, lo difícil es que las personas se rindan a Él, «que dejen de lado su ego para que la voluntad de Dios se haga en ellas»
«Mientras uno no lo entienda, va a estar en la iglesia por meses o años sin recibir el Espíritu Santo», porque Dios no puede colocar Su Espíritu en un lugar que ya está ocupado por una o varias cosas.
Un gran impedimento
Uno de los obstáculos para recibir el Espíritu Santo es que algunos se creen superiores y piensan que no lo necesitan. «ese orgullo separa al ser humano de Dios, no lo deja doblegarse y le hace mirar a los demás de arriba a abajo y de abajo a arriba», como si fueran menos. Incluso, hay gente desprecia al pastor que no sabe leer bien, sin saber que ese hombre, lleno de la presencia de Dios, puede bendecir su vida.
Inclusive, el nivel académico o económico pueden convertirse en un impedimento para conocer a Dios, porque quizás la persona considere ese cargo como lo más importante en su vida. Pero un diploma o dinero no dan la verdadera paz al alma.
Una hoja en blanco
Entregarse a Él es convertirse en una hoja en blanco. «Imagine una hoja llena de rayas, de garabatos. ¿Cómo es que Dios va a escribir algo en quien está de esa manera?»,
Antes de ser apóstol, Pablo era bastante arrogante, porque era un profundo conocedor de la ley. Estudió a los pies de Gamaliel, uno de los rabinos más importantes de la época, por eso, se creyó más que otros. Pero cuando se dirigía hacia Damasco dispuesto a arrestar a los seguidores de Jesús, Dios lo hizo caer del caballo. En otras palabras, lo hizo bajar de su pedestal (lee Hechos 9).
«Muchas veces, Dios permite el sufrimiento para que veamos nuestra fragilidad […]. No es que el Señor tenga placer en el sufrimiento, pero lo permite para que la persona deje de ser arrogante […]. Porque cuando sufrimos, percibimos cuán débiles somos».
Ya convertido, Pablo dijo: «Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo»(Filipenses 3:7-8).
Es decir, para conocer a Jesús y tener una experiencia con Él, tuvo que humillarse, tomar todos sus conocimientos y hacerlos a un lado.







